Idioma: Español
Fecha: Subida: 2014-12-03T00:00:00+01:00
Duración: 21m 01s
Lugar: Curso
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Módulo 5 - Voluntariado Universitario de Apoyo a Alumnos con Discapcidad

Discapacidad auditiva, discapacidad visual, discapacidad física/motora, discapacidad psíquica o mental y necesidades especificas por trastorno del desarrollo neurológico.

Descripción

En este módulo hablaremos de los diferentes tipos de discapacidad que solemos encontrar en el ámbito universitario y las pautas a seguir para formar una buena dinámica de voluntariado entre el alumno con diversidad funcional y el voluntario.

Transcripción

Hola, mi nombre es Eva Casanova y este es  el Módulo de Formación para Voluntariado Universitario de Apoyo a Alumnado con  Discapacidad o Diversidad Funcional. La persona que realiza labores de voluntariado, el voluntario o la voluntaria, son aquellas personas que prestan parte de su tiempo en colaborar o realizar tareas a favor de alumnos que así lo necesitan. El Servicio de Atención a la Diversidad y Voluntariado (ADyV)   de la Universidad de Murcia tiene entre sus  labores el gestionar este tipo de voluntariado,  de forma que ofrece una respuesta a los alumnos con  Necesidades Específicas de Apoyo Educativo o con Discapacidad de la propia Universidad. Este módulo, este material formativo pretende acercar al alumnado una serie de conceptos para llevar a cabo estas tareas de voluntariado. Una serie de contenidos a través de los cuales veremos las características del alumnado con diversidad funcional, las ayudas disponibles, cuáles son las actitudes y las pautas a seguir con este tipo de alumnado y cómo atender a las necesidades de las  personas con diversidad funcional o discapacidad. En primer lugar, veremos la Discapacidad  Auditiva. Las personas con discapacidad auditiva presentan una alteración total  o parcial de la función auditiva. Esta alteración puede determinar el acceso a las  informaciones sonoras del medio físico y social. En cuanto al perfil del alumnado,  podemos encontrarnos alumnos signantes de   Lengua de Signos Española; alumno hipoacúsico,  que necesita de audífonos o de lectura labial   para apoyarse y acceder a la información;  alumnado sordo con un implante coclear. En cuanto a los grados, podemos encontrarnos, en  función de sus habilidades, distintos tipos de   hipoacusia o de sordera. En primer lugar, la leve  o ligera, la media, la severa y la profunda. En cuanto al momento de aparición, podemos encontrar  discapacidades auditivas prelocutivas cuando aparecen previa a la adquisición del habla  o el lenguaje y porlocutivos cuando en la discapacidad auditiva aparece después de  adquirir el lenguaje. En función del lugar de la lesión, podemos encontrarnos sordera de transmisión o sordera perceptiva. En cuanto a las ayudas y recursos, los más  frecuentes serían el audífono, el implante coclear,   la lectura labial y la Lengua de Signos Española. En cuanto al audífono, es una ayuda técnica. Consta de un micrófono, un amplificador y un receptor, por el cual el alumno puede acceder a la información oral de su entorno. El implante coclear es un aparato que lo que hace es transformar las señales acústicas en señales eléctricas y así poder  estimular el nervio auditivo. La lectura de labios es la interpretación visual de los movimientos labiales de la cara y de la lengua. Y, por último, la Lengua de Signos Española (LSE) es una lengua signada con la cual se comunican los alumnos sordos. En cuanto a las pautas en la discapacidad  auditiva, es importante tener en cuenta que las personas sordas no son sordomudas. Este término puede llegar a incomodar a los alumnos o a las personas sordas puesto que no significa que padezca una sordera que sea mudo. O sea que ellos son capaces  de comunicarse por medio de otras alternativas.   Además, la lectura labial es una habilidad  con lo cual no todos los alumnos saben. Y, además, no todas las circunstancias o los contextos son propicios para poder realizar una lectura labial.   Por ello, a la hora de tratar con alumnado  con discapacidad auditiva  existen una serie de recomendaciones. De todas formas, no obvian el conocimiento individual del alumno, por lo cual han de tomarse como recomendaciones generales. En primer lugar, debemos hablar despacio, claro y vocalizando, en un tono de voz normal. En segundo lugar, es importante que utilicemos gestos de apoyo. La información gestual es un gran apoyo a la hora de aportar información y no es necesario, no somos intérpretes pero sí podemos apoyarnos por medio de estos gestos faciales o con las manos. También es adecuado no intentar que el alumno atienda a dos estímulos diferentes a la vez puesto que, si está apoyándose en la lectura de labios, el visualizar otro estímulo pues se complica. Con lo cual, es adecuado primero comunicarse y luego señalar lo que queramos que la persona atienda. El rostro debe ser siempre fácilmente visible, por eso no debemos de taparnos la cara o girarla o tener objetos que tapen la boca, para que el alumno pueda leer los labios y apoyarse en los gestos de nuestro  rostro para recibir la información.  Evitar tener objetos en la boca, señalar las cosas y, también, a la hora de relacionarnos y a la hora de dirigirnos a una persona con discapacidad auditiva es importante captar primero la atención de esa persona. Podemos tocarlo solamente en el hombro o  en la pierna y luego dirigirnos hablando hacia él.   También podemos utilizar mensajes de texto o de  WhatsApp para poder comunicarnos vía telefónica. Pasamos a la Discapacidad Visual. En cuanto a la discapacidad visual, podemos encontrarnos dos tipos. En primer lugar, alumnos ciegos, con lo cual  el acceso a la información visual está limitado,   y con resto visual. En primer lugar, los alumnos ciegos o invidentes utilizarán ayudas técnicas de uso personal. Además, es probable que realicen  acciones de una forma secuencial y más lenta   y que puedan precisar acompañamientos en  sus desplazamientos. Además, pueden aparecer   dificultades de orientación, tanto espacial como  en la movilidad. Por otro lado, los alumnos con  resto visual son aquellos que mantienen cierta capacidad de visualizar imágenes aunque pueden necesitar que se ajusten en su tamaño y  en el tipo de la letra, por ejemplo para acceder   a la información escrita y también ampliar  las imágenes. Puede aparecer una dificultad   en la percepción de las imágenes globales y  una reducción de la agudeza visual por fatiga.   Además, cada persona puede presentar  variaciones en este tipo de agudeza visual.  Por ejemplo, en la visión de determinados  colores, en la facilitación gracias al   alto contraste, negro sobre blanco o blanco  sobre negro, fatiga visual y ángulo visual. En cuanto a las ayudas para la discapacidad  visual, hay varias ayudas que son utilizadas   por las personas con discapacidad visual. Por parte de las personas ciegas o invidentes, se utiliza el sistema braille. El sistema braille es un sistema de seis puntos en relieve que permite obtener 64 combinaciones diferentes y que es utilizado para leer y escribir. Además, este sistema braille se apoya en varias ayudas técnicas como son la línea braille, la pauta y punzón para escribir o en la máquina Perkins para escribir igualmente en braille. En cuanto a las ayudas y recursos, hay otra serie  de ayudas que pueden utilizar como pueden ser la reproducción en relieve de imágenes, que lo que se hace es una impresión en formato papel   con distintas texturas y volúmenes, de manera  que, mediante el tacto pueden acceder a las   principales características de esta imagen.  También bastones y otros accesorios para la   interacción y la movilidad. El bastón es a la vez  distintivo, protector e informador. Otros accesorios   posibles son las brújulas parlantes, las agendas  digitales, etc.   Es muy habitual que los alumnos con discapacidad visual universitarios utilicen su propio ordenador con lector de voz. En este caso,   programas lectores como, por ejemplo, el JAWS que  lo que hacen son software lectores de pantalla   para ciegos o personas con visión que trasladan a voz todo aquello que aparece en la pantalla. Otro tipo de ayudas pueden ser la Pacmate, que es  un dispositivo portátil con un teclado en braille;   la Lupa TV, que es un sistema de amplificación  de la televisión con una pantalla de 19 pulgadas se puede ampliar y obtener distintos  grados, colores, etc.; equipos de grabación   en audio; Reproductor Víctor; Daisy, de  manera que los libros Daisy pueden ser   escuchados en formato mp3. Recientemente se está  generalizando el uso de las tablets y el teclado   como bueno pues ayuda técnica para resto  visual dado que, bueno pues, tablets de tipo iPad,   gracias a su alta resolución y a su manejo táctil,  permiten una fácil ampliación de los contenidos. En cuanto a las actitudes y pautas con alumnado  con discapacidad visual, es importante que   nos presentemos al iniciar una conversación.  Al dirigirnos a una persona con discapacidad   visual, debemos iniciar nosotros la conversación y  presentarnos. Preguntarle primero si necesita ayuda,   ofrecerle el brazo, no tomar a la persona por su  brazo sino simplemente ofrecérselo y la persona, si   la necesita, nos lo tomará y adecuar nuestra marcha  al ritmo de la persona. También debemos colocarnos en el lado opuesto del bastón    y, cuando subamos o descendamos escaleras, señalar la primera y la última. Es decir, señalar, avisar el primer escalón  y último escalón. También debemos caminar un poco   por delante. Si se produce un estrechamiento,  colocar a la persona con discapacidad visual   un poco por detrás nuestra para que podamos  guiarlo. Si acompañamos en el coche, bueno pues   guiamos su mano a primero hacia la manilla y  después hacia el respaldo de la silla para que   la persona pueda disponer del espacio necesario  para poder sentarse. Llamar por su nombre cuando te dirijas a la persona si hay varios, si es un grupo, si estamos hablando, para que la persona sepa que te diriges a él pues podemos dirigirnos por su nombre. a él pues podemos dirigirnos por su nombre. Y también ayuda el cambiar los gestos por palabras,  de manera que, diferentes gestos que podemos  hacer pues puede acceder mediante la palabra. También puede ser necesario  que permitamos que nos toque   la cara para así poder conocernos un poco más. Es adecuado no utilizar intermediarios, de manera  que podemos hablar directamente con la persona   utilizando un tono normal de voz y evitando  ironías.   No tomar decisiones por ellos y, en caso  de que surja un obstáculo, no debemos asustar  a la persona, simplemente alertar   mediante 'alto' o 'detente' para que la persona  pueda reaccionar y pararse. Cuando nos vamos, también debemos despedirnos e informarle de que nos vamos. A la hora de mantener una conversación, podemos y debemos escoger entornos adecuados y, cuando estemos en un recinto o en una dependencia,   siempre es importante mantener las puertas y  las ventanas cerradas y mantener los objetos   y el mobiliario inmóvil, no cambiar las cosas de  sitio para evitar que haya obstáculos.   También, si movemos sus cosas, informarle de cómo y dónde hemos guardado cada cosa para que la persona pueda estar al tanto de los cambios. Si vamos a comprar, podemos  facilitar que la persona toque el objeto y podemos   describírselo para que pueda conocerlo. Si lo acompañamos al baño, pues debemos de enseñar dónde están las distintas partes del baño, dónde está el lavabo, dónde está el papel, donde está la puerta para que conozca y  después esperar fuera. En el caso de que de que queramos leerle algo,  hacerlo despacio y con suavidad. Bueno, pasamos a la Discapacidad Motora. En la discapacidad motora aparece una alteración   de la capacidad del movimiento, puede ser  permanente puede ser transitoria.   Implica que las funciones de desplazamiento,  de manipulación y bucofonatorias pueden presentar ciertas alteraciones.  Además, las personas con discapacidad   motora pueden presentar características,  etiologías y necesidades muy diversas.  El origen de esa discapacidad motora puede  ser cerebral, espinal, muscular u óseo articular. En cuanto a los tipos más frecuentes según su estiología, podemos encontrarnos discapacidad  motora derivada de una parálisis cerebral,   derivada de espina bífida o de accidentes o traumatismos, es decir, lesiones medulares. En cuanto a las actitudes y pautas, tener en  cuenta que la presencia de una discapacidad   motora no implica que haya un déficit cognitivo.  Aunque aparezcan dificultades en funciones como,   por ejemplo, el habla, esto no significa que haya  algún tipo de déficit cognitivo, sino motor.   Siempre debemos intentar favorecer la autonomía y el  desarrollo personal. Procurar cuando hablemos   con una persona, por ejemplo, usuaria de silla de  ruedas, situarnos a la misma altura al conversar.   Así que, si podemos, debemos de sentarnos para  así poder estar a la misma altura.  Si caminamos, intentar adecuar nuestro ritmo al ritmo de la persona que utilice silla de ruedas o un andador o que ande más despacio y ayudarle  a transportar los objetos. También es adecuado   ofrecer ayuda únicamente si es necesario, si la  persona nos lo pide. Por eso, en general, con todas   las discapacidades es adecuado preguntar siempre  si necesita ayuda y esa persona nos lo dirá. En cuanto al desplazamiento en silla de  ruedas, en primer lugar, podemos informarnos   sobre su manejo. La persona que utiliza la  silla es la principal experta, con lo cual   podrá informarnos adecuadamente de cómo  utilizarla. De todas formas, hay unas pautas generales como no hacer  movimientos o giros rápidos y bruscos, priorizar   siempre el uso de ascensores e intentar  circular por suelos homogéneos y lisos.   Una vez parados, siempre debemos colocar  los frenos y levantar el reposapiés. Bueno, pasamos a Discapacidades Psíquicas o  Mentales. En cuanto a la Enfermedad mental,  es un término muy amplio y agrupa varios tipos  de trastornos muy diferentes. Se puede definir   como una alteración de tipo emocional,  cognitivo y del comportamiento. Y pueden   aparecer características relacionadas con la  emoción, con la motivación, con la cognición,   la conducta, el aprendizaje, el lenguaje,  etc. En cuanto a las actitudes y las   pautas a seguir con alumnado o con personas con enfermedad mental, es adecuado mantener el contacto ocular, escuchar y creerle cuando nos  hable, hablar claramente con mensajes concretos   evitando ironías, respetar sus tiempos  de conversación y su estilo y, además, su   conducta y también respetar su expresividad  evitando la controversia y el enfrentamiento. En cuanto a alumnado con Trastornos del  Espectro del Autismo o TEA, conocido como   Síndrome de Asperger, este tipo de alumnado  puede presentar un estilo cognitivo particular   y se puede caracterizar por tener  ciertas particularidades a la hora de   establecer sus relaciones sociales; por tener un  pensamiento lógico, concreto e hiperrealista;    por ser hipersensibles a ciertos estímulos; y tener posibles dificultades lingüísticas con las habilidades ejecutivas como, por ejemplo, la planificación  y la ejecución de ciertas conductas o con la   orientación. Además, pueden presentar gustos e  intereses marcados, entre otras características.   A la hora de relacionarnos con alumnado con  síndrome de Asperger, podemos invitarle a sumarse   a las actividades, es adecuado intentar dirigir  las conversaciones e iniciarlas y mantenerlas,   ayudarle a mantener las conversaciones,  también adaptar la comunicación a sus   necesidades, tratarlo con respeto, respetar su  forma de ser e intentar fomentar su autonomía   y su participación. También respetarlos  cuando quieren estar solos o alejados. Otro tipo de alumnado es alumnado con  Trastornos Específicos del Aprendizaje.   Normalmente se conoce como Dislexia. En concreto, son alumnos que pueden presentar dificultades con la lectoescritura y/o con el cálculo. Estos alumnos  pueden omitir palabras, omitir letras, sustituir   unas letras por otras, unir y separar palabras  de una forma inadecuada, añadir letras, etc. A la hora de tratar y ayudar a alumnado con  dislexia, podemos apoyar en la toma de apuntes   con préstamo de apuntes, facilitar el acceso  a la información si necesitan alguna  explicación o comprobación, facilitar que  utilicen los ordenadores con los correctores,   informarle y ayudarle con estrategias y técnicas  de estudio como señalar ideas principales,   secundarias, realizar esquemas, etc. Y también  evitar la corrección sistemática de sus errores. Por último, alumnado con Trastornos por Déficit  de Atención e Hiperactividad. Presentarían una dificultad a la hora de mantener la  atención voluntaria, por eso presentan   periodos de atención breve, inquietud,  falta de control de impulsos, conductas   impulsivas y, a veces, también cierta  inestabilidad emocional. Existen subtipos en   función del predominio inatento, predominio  hiperactivo-impulsivo o subtipo combinado. Con esta alumnado es adecuado ayudarle a evitar  las distracciones y la concentración. Para eso   podemos utilizar notas recordatorias, ayudarle a  crear rutinas diarias, dividir las tareas para que   sea más fácil mantener la atención mientras  que las están realizando, fijar fechas y horas   límites para no alargar demasiado lo que son  las tareas, intentar trabajar siempre en un lugar   silencioso y utilizar sus propios intereses para  poder motivarle. También evitar el hacer varias   cosas a la vez, estímulos fuertes, ayudarle  en las tareas evitando las prisas y fomentar   la reflexión, anticipar los cambios y evitar los  enfrentamientos y mantener las normas de vida. Como conclusión, bueno, es necesario, como todos sabemos, que las personas con discapacidad tienen los mismos derechos que cualquiera, entre ellos la educación, la participación social. También es adecuado conocer, que nos molestemos en preguntarle y en saber cómo desean ser tratadas. Esa persona es la experta y nos podrá decir cómo desea o cómo le  gusta que la ayuden o cómo se le puede orientar.   Sobre todo, siempre intentar primar el  trato natural aprendiendo a usar pautas generales pero siempre adaptadas a  la persona que tenemos delante. Bueno, por último, agradeceros  vuestro interés en participar   siendo voluntarios en nuestro  servicio y daros las gracias.

Propietarios

UMtv (Universidad de Murcia)

Publicadores

Maria Jose Carrillo Escobar
Unidad de Innovación

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Serie: MOOC: Habilidades para el Voluntariado Universitario: Relación de Ayuda (+información)

El voluntariado universitario, Relación de Ayuda en el Voluntariado, Relación de Ayuda con Menores, Técnicas y Herramientas para el Refuerzo Escolar, Voluntariado de Apoyo a Alumnos con Discapacidad y Voluntariado con Mayores.

Descripción

Este curso es una formación práctica destinada a los universitarios que participan en el Programa de Voluntariado (PVU). Se les proporcionan recursos y habilidades para abordar situaciones de apoyo a diferentes colectivos como: personas con discapacidad física o intelectual, menores y/o mayores de contextos desfavorecidos y, en general, cualquier colectivo en riesgo de exclusión social.