Idioma: Español
Fecha: Subida: 2012-06-27T00:00:00+02:00
Duración: 9m 31s
Lugar: Facultad de Veterinaria - Museo Anatómico Veterinario
Lugar: Videotutoriales
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Articulación metacarpofalangiana (menudillo) en équidos

Anatomía veterinaria: aparato locomotor

Transcripción

Centramos nuestra atención ahora en la articulación metacarpofalangiana o articulación del menudillo. Las superficies articulares que se  ven implicadas en esta articulación son el tercer   metacarpiano o gran metacarpiano, con su cabeza  donde identificamos a la tróclea, la falange proximal con la base de esta falange proximal donde identificamos a la fóvea articular y palmarmente se adaptan los huesos sesamoideos proximales,  con su cara articular. Estos huesos nos   integran la articulación metacarpofalangiana o  articulación del menudillo, y la clasificamos   como una articulación sinovial compuesta de  tipo troclear. Los movimientos posibles son la   flexión y la extensión, si bien hay que destacar  que, en esta articulación metacarpofalangiana,   la extensión puede llegar a superar los 180 grados, como vemos aquí en esta pieza del dedo del caballo. Vemos cómo esa angulación es en  una posición de hiperextensión o dorsiflexión. Una vez analizadas las superficies articulares, hacemos descripción de la cápsula articular.  Para ello utilizamos esta sección sagital del dedo del caballo, donde previamente  hemos inyectado en la cavidad articular,   un látex de color verde para identificar la  cavidad articular. Esto nos permite destacar la   característica principal de esta articulación,  que es la presencia de recesos sinoviales, zonas por donde la membrana sinovial se proyecta  más alejada de la superficie articular. Vemos la línea articular, la zona de contacto de la tróclea  del tercer metacarpiano con la fóvea de la falange proximal y vemos cómo, tanto hacia dorsal como  hacia palmar se extiende ese látex, formándonos   los recesos dorsal y palmar, este último de  bastante mayor desarrollo puesto que se proyecta,   no sólo proximalmente sino también distalmente,  y es objeto con frecuencia de artrocentesis. Estos recesos que vemos en el corte sagital  medio, los podemos identificar también en esta   pieza de corrosión, donde además del trayecto  vascular, observamos la zona de proyección del   receso palmar, quizá el más importante desde el  punto de vista clínico, y la relación tan directa   que tiene con los huesos sesamoideos proximales.  Ésa es la proyección proximal del receso palmar de la articulación metacarpofalangiana, muy  próximo también al trayecto de la arteria   digital palmar, en este caso medial puesto  que estamos en la cara medial de la pieza. Como comentábamos anteriormente, la  hiperextensión o dorsiflexión de la articulación metacarpofalangiana es una característica  de esta articulación en el caballo, y ocurre gracias a la presencia de un ligamento, que en  el caballo se presenta como tendón interóseo o ligamento suspensor del menudillo. Tomamos de  referencia esta pieza, donde identificamos los tendones flexores que ya conocemos, los flexores  digitales, y es en profundidad a ellos, es decir, más próximos a la cara palmar de los huesos  metacarpianos, donde identificamos al tendón interóseo o ligamento suspensor del menudillo.  Un ligamento que refuerza esta articulación para permitir, como decíamos, esa dorsiflexión o  hiperextensión. Si utilizamos una pieza donde ya hemos retirado estos tendones flexores, vamos  a poder identificar mejor el tendón interóseo. En esta pieza, como vemos, ya hemos retirado los  tendones flexores y observamos la disposición del tendón interóseo. Al compararla con la pieza  ósea, vemos que el tendón interóseo arranca proximalmente desde la cara palmar del carpo, en  relación con los ligamentos carpianos palmares,   se topografía entre los huesos metacarpianos  rudimentarios y en relación con la cara palmar   del tercer metacarpiano. En ese espacio es donde  tiene su trayecto y en el tercio distal vemos cómo   se divide en dos ramas sesamoideas, puesto  que se dirige en esas ramas hacia las caras   interóseas de los huesos sesamoideos proximales,  las dos ramas sesamoideas. Al llegar esas ramas   sesamoideas a los huesos sesamoideos proximales,  continúan su trayecto ya como ramas extensoras,   buscando la cara dorsal del dedo, para  terminar reforzando, uniendo su trayecto,   al tendón extensor digital común en el caso de  la mano o el extensor digital largo en el caso   del pie. Por lo tanto, repito, el tendón interóseo  se divide en las ramas sesamoideas, donde dejan su   fijación en los huesos sesamoideos proximales y  desde ellos continúa como ramas extensoras hacia   la cara dorsal del dedo, fijándose o uniéndose a  los tendones extensores digitales común o largo. Además de esas ramas sesamoideas y  extensoras, tenemos que hablar en la   articulación metacarpofalangiana,  de una serie de ligamentos que,   desde los huesos sesamoideos proximales, se van  a extender hacia la falange proximal o la falange   media. Es el caso del ligamento sesamoideo recto,  un ligamento que, desde estos huesos sesamoideos,   termina proyectándose distalmente hasta la  tuberosidad flexora de la falange media. A ambos lados de ese ligamento sesamoideo recto,  se disponen los ligamentos sesamoideos oblicuos,   que también desde los huesos sesamoideos  proximales, dirigen sus fibras a la cara palmar   de la falange proximal. En concreto, al trígono  que describíamos en la cara palmar de esa falange. Además, observamos cómo, entre las caras flexoras  de los dos huesos sesamoideos proximales,   se disponen fibras que nos integran los ligamentos  palmares. Unos ligamentos que están infiltrados   con tejido fibrocartilaginoso, para formarnos  lo que conocemos como el escudo proximal,   escudo de protección para los tendones flexores  digitales en su recorrido por la articulación metacarpofalangiana.  Si buscamos la cara lateral  de esta articulación, observamos los ligamentos   colaterales, ligamentos que están presentes, como hemos indicado, en la mayor parte de las articulaciones trocleares. Un ligamento que, en  este caso, va desde el borde lateral de la cabeza   del tercer metacarpiano, hasta el borde lateral de  la base de la falange proximal. Ligamento, en este   caso, colateral lateral. Junto a él se describen  los ligamentos que, desde el sesamoideo proximal,   saltan para fijar este hueso al metacarpo,  tercer metacarpiano y a la falange proximal. Los vemos aquí, si forzamos un poco la preparación,  separamos un poco la rama extensora, vemos ahí   estos ligamentos sesamoideos colaterales,  ahí los vemos. Sesamoideos colaterales   de este lado lateral. Tanto el colateral  lateral como los sesamoideos colaterales   se disponen también por la cara medial,  de forma totalmente simétrica.  Además, en profundidad a los ligamentos sesamoideos rectos y sesamoideos oblicuos, se disponen ligamentos de topografía más profunda, que para estudiarlos  nos vemos obligados a retirar el sesamoideo   recto y los oblicuos. Es lo que hacemos en la  siguiente pieza, donde como vemos, hemos cortado   esos ligamentos sesamoideos recto y oblicuo, para  poder identificar bien los siguientes ligamentos.   Vemos en profundidad los sesamoideos cruzados que,  como estamos observando, saltan desde los huesos   sesamoideos proximales hasta el borde palmar de  la falange proximal, y lo hacen de manera cruzada,   en forma de equis. A ambos lados de ellos se  disponen los ligamentos sesamoideos cortos,   de trayecto bastante reducido, que nos unen de  nuevo los sesamoideos proximales al borde palmar de la falange proximal. De esta forma terminamos  el estudio de la articulación metacarpofalangiana.

Propietarios

UMtv (Universidad de Murcia)

Publicadores

Octavio Miguel Lopez Albors

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Serie: Articulaciones (+información)

Hombro, codo y mano: carpo, metacerpofalangiana e interfalangianas.