Idioma: Español
Fecha: Subida: 2010-08-28T00:00:00+02:00
Duración: 20m 21s
Lugar: Facultad de Veterinaria - Sala de Disección de Anatomía Veterinaria.
Lugar: Curso
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Esqueleto mandibular y aparato hioideo en équidos, bóvidos y cánidos

Área de Anatomía y Embriología Veterinarias

Descripción

Área de Anatomía y Embriología Veterinarias. Departamento de Anatomía y Anatomía Patológica Comparada. Facultad de Veterinaria de Murcia. Proyecto de Innovación Docente para el desarrollo del Campus Virtual de la UMU

Transcripción

El esqueleto de la cara se completa con el análisis de las mandíbulas y con el estudio del aparato hioideo que se sitúa en el interior del espacio intermandibular. Comenzaremos analizando de forma comparada el estudio de la mandíbula. La mandíbula es un hueso par. Sin embargo, conviene resaltar que en el caso del caballo y también del cerdo, las dos mandíbulas se unen prontamente conformando una sinostosis que hace imposible su separación. En todas las especies, en la mandíbula se puede destacar una porción vertical que se conoce con el nombre de rama de la mandíbula, y una porción horizontal que se describe como cuerpo de la mandíbula. En el cuerpo de la mandíbula destacamos dos porciones. La porción más rostral que aloja los dientes incisivos recibe el nombre de porción incisiva de la mandíbula. Mientras que la porción caudal más amplia y que sirve de sostén a los dientes premolares y molares inferiores, recibe el nombre de porción molar de la mandíbula. En la porción incisiva destacamos una superficie dorsal conocida con el nombre de cara lingual puesto que aquí apoya el vértice de la lengua. En contraposición a la superficie ventral que recibe el nombre de cara labial. Esta porción incisiva de la mandíbula se caracteriza porque presenta un arco alveolar. Arco alveolar que aloja a los 6 dientes incisivos inferiores que se describen en esta especie. La porción molar del cuerpo de la mandíbula se caracteriza porque presenta una cara externa conocida con el nombre de cara bucal. Y una cara interna que recibe el nombre de cara lingual. Esta porción molar de la mandíbula presenta también su correspondiente arco alveolar con sus correspondientes alveolos que sirven para alojar a los dientes premolares y molares inferiores. Señalar que el espacio que existe entre este arco alveolar de la porción molar de la porción de la mandíbula y el arco alveolar de la porción incisiva de la mandíbula está constituido, por una parte sin alveolos dentarios conocidos con el nombre de barras. Estas barras en el caso de los caballos machos con cierta edad, se ven interrumpidas por la emergencia de los dientes caninos. Destacar también en la porción molar del cuerpo de la mandíbula la presencia de un orificio. Este orificio que vemos en el extremo rostral de esta porción molar de la mandíbula, corresponde al agujero mentoniano y es el lugar por donde va a salir el nervio del mismo nombre para recoger la sensibilidad del menton. El cuerpo de la mandíbula se une a la rama configurando un ángulo. A nivel de ese ángulo en el caballo y también en los rumiantes se puede describir la presencia de una escotadura. Esta escotadura recibe el nombre de escotadura de los vasos faciales. Y por dicha escotadura van a pasar la arteria y vena facial y el conducto parotidio. Será el lugar de referencia para la toma del pulso arterial en el caballo. La rama de la mandíbula a partir del ángulo se dispone verticalmente y en ella encontramos dos fosas. Una fosa por su cara lateral o externa que recibe el nombre de fosa masetérica puesto que aquí se va a implantar el músculo masetero. Y por su cara interna, describimos una fosa más profunda que recibe el nombre de fosa pterigoidea. Esta fosa pterigoidea es el lugar de inserción del músculo pterigoideo mediano. Asimismo, en esta cara interna o cara medial de la rama de la mandíbula podemos destacar la presencia de un nuevo orificio. Este orificio se conoce con el nombre de agujero de la mandíbula. Y ese agujero de la mandíbula irá delimitando por el interior del hueso un canal para el tránsito del nervio al alveolar inferior. Ese nervio alveolar inferior que va ir recogiendo la sensibilidad de los dientes molares y premolares, se prolongará hacia la porción incisiva de la mandíbula para recoger la sensibilidad de los dientes incisivos y terminará también a nivel del agujero mentoniano para dar lugar a la salida de nervio mentoniano. La porción más dorsal de la rama de la mandíbula termina en 2 apófisis. La apófisis más rostral se conoce con el nombre de apófisis coronoidea que va a ser el lugar donde se fije o donde se inserte el músculo temporal el cual recordamos se originaba en la fosa del mismo nombre. Más caudal y ventralmente tenemos una segunda apófisis que recibe el nombre de apófisis condilar. En esta apófisis condilar podemos destacar tres accidentes. Por una parte, una superficie, articular cilíndrica, que recibe el nombre de cóndilo de la mandíbula o cabeza. A continuación, lo que se conoce con el nombre de cuello de la mandíbula, es decir, la parte que une esa cabeza o cóndilo de la mandíbula con la rama. Y medialmente una pequeña depresión que se conoce con el nombre de fovea pterigoidea. En este caso esa fovea pterigoidea va a servir para inserción del músculo pterigoideo lateral. Un accidente a destacar propio de los équidos en el borde caudal de la rama de la mandíbula es la tuberosidad del músculo externo mandibular. Resaltamos que esta tuberosidad es propia de los équidos y no se describe no se describe en ninguna otra especie doméstica. Desde un punto de vista comparativo y en relación a los rumiantes, lo primero que debemos describir es que las dos mandíbulas casi nunca terminan unidas en sinostosis, sino más bien en sincondrosis con lo cual son fácilmente separables. Asimismo, observamos que el cuerpo de la mandíbula ofrece un trayecto curvo. Se describe la escotadura de los vasos faciales y a nivel de la rama de la mandíbula lo que destaca es una apófisis coronoidea muy larga, puntiaguda y dirigida caudalmente. En esta preparación que hemos realizado de una mandíbula de vacuno podemos apreciar el trayecto del canal de la mandíbula o canal mandibular. Vemos cómo el nervio alveolar inferior penetraría por este agujero de la mandíbula y discurriría por todo el canal de la mandíbula prestando sensibilidad a los dientes premolares y molares y terminando lateralmente a nivel del agujero mentoniano. En el caso de los carnívoros también indicar que las dos mandíbulas se separan fácilmente puesto que su unión es también en sincondrosis. En este caso lo que destaca sobre todo es, en primer lugar, la ausencia de una escotadura de vasos faciales. Y en el ángulo de la mandíbula, la presencia de una gran apófisis angular. Esta apófisis angular, que vemos en los carnívoros tanto en el perro como en el gato es una apófisis que va a complementar la inserción del músculo masetero. Podemos apreciar cómo la rama de la mandíbula, la fosa masetérica que aloja ese músculo es mucho más profunda que las otras dos especies analizadas debido a la importancia que tienen aquí los músculos masticadores a la hora de la dentellada. Asimismo, apreciamos que la apófisis coronoidea es muy ancha y muy amplia debido también al enorme desarrollo que presenta el músculo temporal, otro músculo que interviene en la elevación de este hueso. Por lo tanto, apreciamos que la apófisis condilar, que el cóndilo de la mandíbula queda en una situación mucho más ventral que en el resto de las otras especies. También destacar en lo referente al perro, que el agujero de la mandíbula que da acceso al canal mandibular suele terminar en la porción incisiva o mejor dicho, en la porción molar bucal de este hueso no constituyendo un solo agujero mentoniano, sino incluso apareciendo dos agujeros mentonianos por esta cara lateral. La mandíbula es muy importante desde el punto de vista de la articulación que establece con la base del cráneo para constituir lo que es la articulación temporomandibular. Esta articulación temporomandibular es una de las articulaciones más importantes de la cabeza y vamos a recordar brevemente cuáles son las superficies articulares que intervienen en la conformación de la misma. Por una parte recordamos los accidentes que se encontraban en la base o raíz de la apófisis cigomática del temporal. En el estudio del cráneo describíamos la presencia de un tubérculo articular, una fosa mandibular y una apófisis retroarticular. Estos tres accidentes van a establecer conexión con el cóndilo o cabeza de la mandíbula. De tal manera que los principales movimientos que va a desarrollar esta articulación son los de elevación y descenso de la mandíbula y también movimiento de dilución, movimientos laterales de la mandíbula para triturar el alimento. Como se puede apreciar, las apófisis coronoides quedan alojadas en plena fosa temporal al objeto de recibir la inserción del músculo temporal que toma origen en dicha fosa. Estas estructuras son más patentes en el caso del carnívoro. En el caso del perro podemos apreciar cómo las apófisis coronoides ofrence un gran tamaño, como corresponde al gran desarrollo del músculo temporal que va a ocupar toda la fosa del mismo nombre y que, por lo tanto, va a intervenir decisivamente en la elevación de esa mandíbula en el momento de la dentellada. Para terminar el estudio de la mandíbula, simplemente referir que en todas las especies entre la apófisis coronoidea y la apófisis condilar se describe una escotadura, una muesca en forma de C conocida con el nombre de escotadura de la mandíbula. Por esta dura pasará el nervio masetérico que, como su nombre indica, llevará en elevación motora al músculo masetero. Respecto al aparato hioideo significar que se trata de una cadena de huesos que se extienden desde la base del cráneo hasta el nacimiento de la lengua y la situación de la laringe. Los huesos que integran el aparato hioideo de rostral a caudal son los siguientes. Por una parte, el basihioide que en el caso de los équidos presenta una gran apófisis lingual que se introduce en la raíz o base de la lengua. Caudalmente al basihioides destacamos los tirohioides que como veremos, establecen articulación con el cartílago tiroides de la laringe. Verticalmente al tirohioides y al basihoides destaca el queratohioide. El queratohioide se continúa con un pequeño núcleo de osificación en el caballo que es el ephioide y caudalmente un gran hueso del aparato hioideo que lo acerca a la base del cráneo conocido con el nombre de estilohioide. Este estilohioide se articulará con la apófisis estiloidea de la porción timpánica del temporal mediante un pequeño hueso cartilaginoso que se conoce con el nombre de tímpano hioide. Estos huesos los podemos describir en un aparato hioideo aislado. Como podemos apreciar, en este caso tenemos el aparato hioideo de un caballo. Lo más destacable es que su basihioide, que es una lámina transversal presenta rostralmente esta gran apófisis lingual. Dorsalmente, se describen los 2 queratohioides y caudalmente se describen los dos huesos tirohioides. Podemos apreciar estos huesos tirohioides se articulan con el cartílago tirohioideo de la laringe. Los queratohioides se prolongan dorsalmente con dos pequeños núcleos osificación que rápidamente van a ser absorbidos por los propios estilohioides. Estos dos núcleos o estos dos huesos de aspectos redondeado, reciben el nombre de epihioides. Y sin lugar a duda, el hueso desarrollado del aparato hioideo en esta especie corresponde al estilohioide. En este hueso estilohioide destaca caudal y ventralmente un saliente conocido con el nombre de ángulo estilohioideo o ángulo del estilohioide. Que va a servir para inserción del músculo occipitohioideo y para origen del músculo estilohioideo. El estilohioide, como comentábamos anteriormente, se continúa con un pequeño hueso cartilaginoso en su mayor parte que corresponde al tímpano hioides. Hueso timpanohioides que se une a esa apófisis estiloidea del temporal para constituir la articulación temporohioidea. Desde el punto de vista comparativo, existen algunas diferencias respecto a la conformación del aparato hioideo. En el caso de los rumiantes, y más concretamente en el vacuno apreciamos que aunque se describe una apófisis lingual ésta ofrece un menor desarrollo y un aspecto redondeado a diferencia de la apófisis lingual que veíamos en el caso del caballo. Asimismo, en el vacuno ofrecen un gran desarrollo los ephioides, que prácticamente, si observamos, tienen casi el mismo tamaño que los queratohioides. Estos ephioides se continúan con los estilohioides que al igual que en el equino, siguen describiendo el referido ángulo estilohioideo. En el caso del perro aprovechamos esta preparación donde mantenemos el aparato hioideo unido al cartílago tiroideo de la laringe. Laringe y primeros cartílagos traqueales. Los huesos que integran el aparato hioideo siguen siendo los mismos, pero con algunas diferencias importantes. Así por ejemplo, en este aparato hioideo aislado observamos que el basihioides carece completamente de apófisis lingual. Ya no es redondeada ni es acuminada, simplemente no existe. Están muy desarrolladas los tirohioides, que se articulan con la laringe como en todas las especies. Dorsalmente nos encontramos con los queratohioides con un aspecto similar al de las otras especies y aquí la diferencia principal estriba en el enorme desarrollo de los ephioides. Estos ephioides van prolongando el aparato hioideo hacia la base del cráneo y completan esa prolongación con el estilohioide con una peculiaridad y es que este estilohioides, además de carecer de ángulo estilohioideo, ofrece un aspecto curvado. Ese aspecto curvado se debe a la presencia de las bullas timpánicas que tienen que ser salvada por dichos estilohioides para establecer la articulación con la base del cráneo. De esta forma, hemos completado el estudio del esqueleto cefálico, principalmente en el caballo y abordando las diferencias más significativas que se pueden encontrar en otras especies domésticas.

Intervienen

Francisco Gil Cano
Gregorio J. Ramirez Zarzosa
Jose Maria Vazquez Auton
Maria Dolores Ayala Florenciano
Octavio Miguel Lopez Albors
Rafael Manuel Latorre Reviriego

Realizadores

Ana Isabel Merino Jimenez
Maria Inmaculada Lopez De Molina Martinez

Propietarios

UMtv (Universidad de Murcia)

Publicadores

Francisco Gil Cano
Octavio Miguel Lopez Albors

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Serie: Osteología: Cabeza (+información)

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