Idioma: Español
Fecha: Subida: 2010-08-28T00:00:00+02:00
Duración: 9m 27s
Lugar: Facultad de Veterinaria - Sala de Disección de Anatomía Veterinaria.
Lugar: Curso
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Base del cráneo en bóvidos y cánidos

Área de Anatomía y Embriología Veterinarias

Descripción

Área de Anatomía y Embriología Veterinarias. Departamento de Anatomía y Anatomía Patológica Comparada. Facultad de Veterinaria de Murcia. Proyecto de Innovación Docente para el desarrollo del Campus Virtual de la UMU

Transcripción

Una vez que hemos estudiado el esqueleto de la base y de la bóveda del cráneo en el caballo, vamos a proceder al estudio comparado de la misma. En el vacuno y en el perro. Comenzaremos por decir la diferencia más importantes que apreciamos en la base del cráneo del vacuno. Como podemos observar, lo más destacable en esta base es el enorme desarrollo que presentan las bullas timpánicas. Recordamos que estas bullas pertenecen a la porción timpánica del temporal. Asimismo, son muy desarrolladas las apófisis musculares, también pertenecientes a esta porción timpánica del temporal. Y en lo que se refiere al esqueleto central, se puede apreciar fácilmente cómo a nivel de la sincondorsis esfeno-occipital están muy desarrollados los tubérculos musculares para inserción de los músculos recto ventrales y largos de la cabeza. Asimismo, es muy destacable el enorme desarrollo que presentan las apófisis pterigoides procedentes del cuerpo del basiesfenoides. Estas apófisis están mucho más desarrolladas y presentan una gran verticalidad. Todas estas estructuras que conforman la base del cráneo también dan lugar a modificaciones en los orificios que estudiamos en el caballo. Así por ejemplo, en el caso de la vaca no se describe canal alar y, por lo tanto, no existe en esta especie ni agujero alar caudal ni agujero alar rostral. El enorme desarrollo de las bullas timpánicas también va a impedir la formación de un agujero rasgado como tal. Y de las tres escotaduras que estudiamos en el caballo solamente se describe en el vacuno un gran agujero oval que está perforando las alas del basiesfenoides. Por lo tanto, este agujero oval es el que sustituye a las tres escotaduras que constituían el agujero rasgado del caballo. La huella timpánica prácticamente contacta con la porción basilar del occipital y esto va a hacer que se delimite caudalmente el agujero yugular que veíamos ampliamente comunicado con el rasgado en el caso del caballo. En la fosa condilar ventral, se abre el canal del nervio hipogloso. Pero en esta especie hay que destacar también que además de ese canal, podemos apreciar la presencia de de otro orificio conocido con el nombre de canal condilar. Ese canal condilar también se puede abrir a esa fosa condilar ventral. En lo que se refiere a los agujeros que integran el fondo de la órbita, como en el caso del caballo, podemos destacar el canal del nervio óptico abierto en las alas del prefenoides. Y más ventralmente un gran orificio que constituye la unión del agujero redondo y de la fisura orbitaria del caballo y que en esta especie se conoce con el nombre de agujero órbito-redondo por donde van a salir los nervios oftálmicos y maxilar. En la porción timpánica del temporal también observamos la presencia del poro y meato acústico externo. En este caso, en una situación más lateral que en el caso del caballo y así vemos muy comprimida lo que es la apófisis mastoidea de la porción petrosa del temporal. Señalar que en esta especie la apófisis estiloidea queda en profundidad revestida por una vaina de esta porción timpánica del temporal. Dicha vaina por lo tanto, recibe el nombre de vaina de la apófisis estiloidea. Que, como en el caballo, sirve para articulación de el aparato hioideo constituyendo la articulación temporohioidea. En el caso del perro vamos a encontrar también algunas diferencias y algunas similitudes con respecto a la base del caballo. En primer lugar, significar que en el perro están muy desarrolladas las bullas timpánicas. Estas bullas timpánicas si llegan a establecer una unión ósea con la porción basilar del occipital constituyendo lo que es la sutura occipito-timpánica. Y por lo tanto, también van van a dar lugar a modificaciones en la configuración de los orificios de la base del cráneo. Además de esta bulla, destaca el escaso desarrollo de las apófisis paracondilares. Como se puede apreciar en esta visión lateral las apófisis prácticamente no rebasan el tamaño de los cóndilos del occipital. En esta visión lateral también se puede apreciar el enorme tamaño que presenta el poro y meato acústico externo. Quizás las diferencias más importantes relativas a la base del cráneo corresponda a los edificios que se labran en ella. En esta preparación donde hemos seleccionado el arco cigomático, podemos describir de rostral a caudal los edificios que se configuran en dicha base. El más rostral, como en todas las especies y abierto en el ala del hueso prefenoide, es el canal del nervio óptico. A continuación tenemos la fisura orbitaria que en este caso no se ve cubierta por la apófisis pterigoide como es el caso del caballo. Y como sucediera en el caso del caballo, tenemos en esta especie canal alar. Por lo tanto, se describe un agujero alar caudal y un agujero alar rostral. En este mismo agujero alar rostral se nos abre el agujero redondo, cosa que también sucedía en el caso del caballo. Por lo tanto, volvemos a referir de rostral a caudal dichos agujeros y describimos el canal del nervio óptico, la fisura orbitaria, el agujero alar rostral y redondo y caudalmente en la base de la apófisis pterigoide el agujero alar caudal. Al invadir la bulla timpánica todo el espacio que nos quedaba libre en el caballo, también hay una modificación respecto a lo que es el agujero rasgado, en este caso tampoco vamos a encontrar las tres escotaduras que describíamos en el caballo, sino que simplemente dichas escotaduras van a quedar referenciadas por la presencia de un amplio agujero oval abierto en el ala del basiesfenoides como sucediera en el caso del vacuno. Y caudalmente, en relación con la apófisis muscular, destacaremos también la presencia de un canal carotidio por dónde va a acceder la arteria carótida interna. Como sucediera en el caballo, dorsalmente a esta apófisis muscular también vamos a tener nuestro correspondiente canal músculo-tubárico. Una diferencia importante es la conformación del agujero yugular. Se trata de un agujero bastante amplio que se encuentra delimitado entre la porción lateral del occipital y el borde caudal de la buya timpánica. Y como ya referimos va a ser un agujero muy importante para salir de los nervios glosofaríngeo, vago y accesorio. Otra diferencia que podemos apreciar respecto al orificio de la base de cráneo es la situación del canal del nervio hipogloso. A diferencia de otras especies este orificio escapa de la fosa, condilar ventral y, por lo tanto, se sitúa rostralmente a dicha fosa. Al igual que sucediera en el caso del vacuno si observamos los cóndilos en su cara interna, podemos apreciar también la existencia de un canal condilar. Cosa que también describíamos en el caso del vacuno. Estas son, por tanto, las diferencias más importantes que podemos describir respecto a los accidentes que conforman la superficie externa de la base del cráneo en nuestras especies domésticas.

Intervienen

Francisco Gil Cano
Gregorio J. Ramirez Zarzosa
Jose Maria Vazquez Auton
Maria Dolores Ayala Florenciano
Octavio Miguel Lopez Albors
Rafael Manuel Latorre Reviriego

Realizadores

Ana Isabel Merino Jimenez
Maria Inmaculada Lopez De Molina Martinez

Propietarios

UMtv (Universidad de Murcia)

Publicadores

Francisco Gil Cano
Octavio Miguel Lopez Albors

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